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Archive for 27 agosto 2005

Aullemos, dijo el perro

  Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablé de Diógenes el Cínico y de sus incontables anécdotas, ideales para atacar a la sociedad y burlarse de ella; como a ustedes, caballeros, y a mí, nos gusta hacer dentro de nuestras escasas posibilidades. La verdad es que esas anécdotas no tienen desperdicio alguno. Una especialmente vitriólica ocurrió al ver que los sacerdotes habían pillado a uno de sus jóvenes ayudantes robando el copón de oro del templo; al ver cómo se lo llevaban, dijo: " Vaya, parece que los ladrones grandes han atrapado al pequeño". No se puede considerar a Diógenes nada religioso, y, un día, escuchando a un sacerdote que hablaba a un auditorio ignorante sobre las bondades y delicias que les esperarían al morir si profesaban el culto a Hades, le increpó: " Pues suicídate". Claro, ¿qué se puede esperar de un hombre que grita a pleno pulmón: " ¡ A mí los hombres ¡", y cuando un grupo se le acerca, a ver qué ocurre, les dice: " He dicho hombres, no basura" ? Creo que mucho, y que Diógenes sabía "repartir". Y bien lo hizo con un hombre que le invitó, junto a otros, a cenar en su casa. Dicho hombre conocía la poca higiene de Diógenes, y le pidió que no escupiese en cualquier lado, sino que buscase un lugar apropiado para ello. Terminó el anfitrión de decir esto y el gran cínico le escupió en la cara, diciendo: " No encontré otro lugar más infecto".

  Fue un filósofo que prefirió llevar a la práctica su filosofía en vez de teorizar y disertar eternamente como hicieron otros. Solía pasear por Atenas a la luz del día con una antorcha, arguyendo que buscaba a un hombre honesto. Creía en la predestinación, por si fuera poco. Además, el maestro Diógenes se mofaba de todo lo que escapase a la propia naturaleza del hombre, y por eso invitaba a la sociedad a comportarse como hombres normales, sin tapujos ni convenciones, que para él eran parecidos a perros. Así, cuando unos admiradores le preguntaron a qué hora había que ponerse a comer, él, rápido en la respuesta, contestó: " Depende. Si eres rico puedes comer siempre que quieras; y si eres pobre, siempre que puedas". También era muy despectivo con la literatura, y a los profesores de esta materia les reprochaba estar más pendientes de los desvelos y problemas de Ulises que de los suyos propios. Con semejantes espantadas, fue arrestado y deportado, enviado a las galeras. Ya en el barco, alejándose éste, exclamó: " Ellos me han condenado a marcharme y yo les condeno a ellos a quedarse". En ese mismo barco fue capturado por piratas y puesto a la venta como esclavo. En el mercado, le preguntaron qué era lo que se le daba bien, a lo que respondió: " Mandar".

  Existen tres teorías que hablan de su muerte. Una viene a decir que se suicidó conteniendo la respiración. Otra que murió debido a las heridas que le provocaron las fauces de un perro con el que quiso compartir la comida. La tercera nos habla de un envenenamiento al comer un pulpo de extrañas características. Y uno de estos tres finales fue el de Diógenes el Cínico. Y puesto que hoy no tenía apenas tema (los helicópteros de Afganistán y sus accidentes son asuntos poco esclarecidos todavía), este ramillete de anécdotas ha llenado buen hueco, y ya era hora de dedicar un artículo entero a este maestro e inspirador tan peculiar. Ah, eso sí, que no se me olvide: Gallardón sigue talando cientos de árboles por la noche, usa agua potable en las ciclópeas obras de la fatal M-30 y se clausuran más y más carriles, mientras las vallas cubren todo Madrid. Menos mal que él tiene helicóptero para superar tanto apuro. Espero que tanta obra benéfica para nosotros (no para él) le cueste el cargo.

Fdo. El Espantapájaros.

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  Hoy toca meterme con la ficción de producción nacional, las series españolas, que se me entienda. Pero para ser claros, lo voy a hacer sólo con las que están etiquetadas como “comedias”, como risa fácil. Y es que no me gustan lo más mínimo, porque son hediondas basuras. Atestan las parrillas de las cadenas con su abultada duración cargada de anuncios, su calidad es más que mediocre (esos decorados acartonados reciclados hasta el infinito), los actores -aunque a veces sean decentes- parece que estén de cachondeo (de ahí la cantidad de tomas falsas), el guión atiende más a las bromas aisladas y a las situaciones bobas y paródicas que a una verdadera línea argumental, sus cabeceras y sus bandas sonoras son una porquería y, por último, me dan incluso lástima. Es incomprensible que un zafio producto de tal bajeza y levedad  pueda tener éxito y perpetuidad, explicándose quizá por la triste vida de sus audiencias, que requieren de los servicios semanales del humor fácil, las historias para cretinos y de los personajes planos, nulos psicológicamente hablando.

  Uno se siente estafado viendo un capítulo de, por ejemplo, Aquí no hay quien viva; y no sólo por los actorzuelos que componen su elenco (con dos o tres excepciones) o por que suena a que la hayan hecho a toda prisa en uno o dos días, sino también por lo deprimente del ambiente creado y de los argumentos (Érase una vez una serie de gilipollas…). El caso de Los Serrano es más infecto, porque establece patéticos modelos de conducta para todas las edades; si bien al menos se nota que está más algo trabajada en algunos aspectos, como en el de la publicidad, con espectaculares apariciones de marcas de productos a la hora del desayuno. Siete vidas fue la ramera madre de todas estas series bastardas, que son utilizadas como buques de guerra por las distintas cadenas para ganar audiencia. Si Antena 3 emite Mis adorables vecinos, Telecinco contraataca con un spin off  aun peor: Aída. Menos mal que Ana y los Siete ya acabó, gracias a la propia Ana Obregón, que libró a la audiencia de ver más capítulos de su bochornosa serie. Y tengo más: la casposa Manos a la obra, o el Inquilino.

  No pretendo decir que estas series no sean graciosas, que lo son a un nivel primitivo. Lo que afirmo es que son una cutrez digna de España, y no por falta de dinero precisamente. Otras series españolas como El Comisario o Cuéntame son muy potables, pero las comedias a la española en formato serie son insoportables para un servidor. Entiendan que bastantes son las gilipolleces que aguanto y observo en la vida real como para querer seguir viéndolas en televisión. Sin embargo, si a ustedes les hace gracia eso de “Un poquito de por favor” (¿?), y les apetece ver a Antonio Resines en una vehemente interpretación (repitiendo hasta seis veces la misma frase) o a la soez Paz Padilla gritando como una posesa, adelante, enciendan su televisor y prepárense para que suene: “Uno más uno son siete, ¿quién me lo iba a decir?…” (con alegría). Qué pedazo de series que tenemos. Olé.

Fdo. El Espantapájaros.

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  Vivimos en un Estado de Derecho, donde impera la ley y el poder del Estado se ve limitado por ella. Sin embargo, las leyes no son más que creaciones del hombre para poder convivir en sociedad y encorsetar la vida dentro de unos moldes. Empero, estamos rodeados de ilegalidades, por no decir que muchas veces las cometemos nosotros mismos. ¿ Es eso algo terrible? No, la vida es ilegal por pura necesidad. Como he dicho, la ley la crea el hombre, y es él quien decide cuando la pasa por encima si es un estorbo o un problema. No se puede controlar todo, y la ley no es infalible, es imperfecta. Una señora quema al hombre que violó a su hija pidiendo justicia. Y es ahí, en el lugar donde la ley no alcanza, cuando se viola el Estado de Derecho y un etarra muere al caer por la ventana de una comisaria intentando escapar, o a lo mejor fenece en un tiroteo. El hombre ajusta las tuercas cuando Ley y Justicia se quedan cortas. Además, cualquiera que tenga poder, como los políticos, puede quitarse de en medio las leyes como si fuesen penosas telas de araña capaces tan sólo de atrapar insectos pequeños.
 
  Un ejemplo muy español de adiós al Estado de Derecho es el de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), mercenarios a sueldo del Estado que de 1983 a 1987 les volaban la cabeza a los etarras sin demasiado titubeo o secuestraban a sus familiares, dejando su firma para mayor intimidación. En fin, que les devolvían las tortas por duplicado. Por más ilegal y antimoral que fuese, gran pena fue que cometiesen el tremendo desmán de equivocarse en una ocasión de objetivo, cayendo en desgracia ante la opinión pública debido, en parte, al manipulador y odioso periodismo. Y luego, más investigaciones, las conexiones con el PSOE y a la cárcel. Quien más y quien menos, los países europeos que han sufrido de terrorismo, se han librado de él por métodos tan o más expeditivos. Pero el GAL perdió, el pastel se descubrió, y alguno de esos mercenarios sigue en prisión, estando etarras con mayores delitos libres, a los que conceden la orden de no sé qué no sé cuántos (o un pin por saber hablar vasco; raza superior, ya se sabe). No defendería a un Estado autoritario que no respetase los derechos del individuo, pero en la sangrienta década de los ochenta, que surgiese tal organización para combatir fieramente a ETA es casi normal.
 
  Otros dos casos: uno es discutible, el otro es injustificado del todo. Me refiero al brasileño ejecutado en Londres y al caso de Roquetas de Mar. En el primero considero que la policía actuó como toda persona con sangre fría e ideas claras: se dieron circunstancias extremas (el histerismo, el abrigo, la carrera, que quisiese llegar al vagón, que fuese extranjero y sospechoso). Y no me vengan, caballeros, con que ustedes hubiesen obrado de otra forma, porque sería cosa increíble en situación semejante: su misma vida estaba en peligro. Que fue un error muy lamentable ya lo sabemos todos, por supuesto. En el segundo la reacción de la Guardia Civil contra el campesino fue abusiva y desproporcionada, aunque no creo que le matasen intencionadamente. Y con estas reseñas acerca del Estado de Derecho les dejo. Comprendo que mi posición respecto a los GAL pueda ser polémica, pero piénsenlo un momento: no está la justicia en las palabras de la ley.
 
Fdo. El Espantapájaros.

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  A propósito de que las comunidades históricas están de actualidad, voy a hablar de dos comunidades verdaderamente "históricas" , y lo demás son tonterías. No me refiero a otras que a Extremadura y Castilla (y León), zonas relativamente pobres y poco desarrolladas en España, pero con un glorioso pasado a sus espaldas. A muchos no les sonará  eso de "la conquista", pero aquí basta con que me suene a mí. El caso es que allá por el siglo XVI, siendo rey de España el emperador Carlos V, un nuevo continente, América, estaba por explorar y colonizar, dadas sus grandes riquezas y posibilidades. Tanto de Extremadura como de Castilla procedían la mayor parte de hombres que nutrían el ejército español, y así también ocurrió durante la conquista. Había comenzado la época de los conquistadores: guerreros cubiertos de hierro y armas que partieron a lo desconocido a enfrentarse en penosas condiciones contra todo tipo de peligros, pero comandados por dos grandes figuras: Hernán Cortés y Francisco Pizarro, ambos extremeños.
 
  Como se deduce, los que para la conquista se embarcaron iban en busca de oro y plata cuando no escapando de la ley, si bien siempre había una minoría noble o al menos emprendedora que buscaba honores y dones para ellos y para el país, además de religiosos que no encontraban desdoro en ceñirse la espada al cinto. La pólvora y los caballos, junto con el hierro y el fiero y garrulo aspecto de los españoles, desconcertaron  a los indios, que sólo en un primer momento les tomaron por dioses. Pronto esta ocasional ventaja se esfumaría, y tocaría luchar contra ingentes hordas de indios (la desproporción de fuerzas era enorme) que sacaban el corazón a los prisioneros (los aztecas). Hernán Cortés acabó domando México a base de arcabuzazos y buenas estrategias, pero sin olvidar el trance por el que pasaron los españoles en la Noche Triste (30 de junio al 1 de julio de 1520); quiero decir que ni mucho menos fue el paseo militar que algunos se piensan, pues los conquistadores hubieron de batirse el cobre bravamente. Igual lo harían contra los incas, ya bajo el mando del no menos genial Pizarro, que le dejó claras las cosas al plasta de Atahualpa.
 
  Obvio que los conquistadores no son populares, se les toma por asesinos, y en Sudamérica el sentimiento de odio hacia ellos es casi unánime. Cosa muy estúpida, porque son los descendientes de los conquistadores que se emparentaron con indias. Mas da lo mismo. Pese a sus salvajadas (siempre hay desmanes en una empresa tal), fueron gente valiente y arrojada, cuyos más destacados líderes lucharon a su lado, espada en mano, como simples soldados. Hernán Cortés, aunque conquistó para Carlos V el mayor imperio de la Tierra, murió olvidado. Francisco Pizarro fue traicionado y asesinado en Perú, habiendo conquistado el Imperio del Sol; expiró besando una cruz que hizo en el suelo con su sangre.Tierra de conquistadores, no nos quedan más cojones.
 
Fdo. El Espantapájaros.

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Oh no, not you again

  Encuentro a mi vuelta de vacaciones una ciudad desierta, de ambiente plomizo y encapotado, que se debate entre cemento y escoria. Mal lugar es Madrid durante el verano. Pero igualmente, y pese a mi apatía, en estas dos semanas hay noticias muy dignas de mi atención que hay que nombrar. A la sazón, la ejecución del brasileño por los agentes de Scotland Yard a lo Harry el Sucio, el incendio de Guadalajara (el PP nos da a entender que nunca antes hubo incendios y el PSOE se lleva las tortas que repartió cuando lo del Prestige), la presentación de los eternos Rolling Stones de su nuevo disco y gira, la conminación por parte de los bandoleros de ERC al PSOE a no quedarse aislados junto al PP, sin tener en cuenta que estos dos partidos representan al…digamos 80% de España y etcétera son buenos temas, empero hay uno más divertido. Antes de pasar al mismo, me doy la bienvenida a mí mismo y agradezco que haya gente que lea estos artículos.
 
  He visto que por aquí se mueve un personaje un tanto abanderado de la Iglesia Católica. A no ser que sea un eclesiástico, será un idiota o un meapilas, seguro, porque no veo qué interés hay ya en respaldar a tan rancia organización. Y digo rancia acerca de lo divertido que es que dicha Iglesia (el Obispado de Málaga) demande el 2% del sueldo de los sufridos profesores de religión, que actúan, encima, como sus propagandistas oficiales. Será que nuestros amigos obispos se han quedado sin fondos de tanta donación y ayudas (risas), y no se les nota muy dispuestos a empeñar las tremebundas riquezas de la Iglesia a esos judíos que les caen tan mal, puesto que es ciertamente más factible exhibirlas ante el pueblo ignorante en celebraciones tan penosas y ostentosas como las que acaecen en la Semana Santa (Jesús, atocinado en una cruz de oro, y una veintena de vírgenes festoneadas de joyas y brillos. ¡Qué depravado!).
 
  Con semejantes salidas de tono, y con otros muchos tejemanejes, la Iglesia Católica me inspira el mismo respeto que una secta de tres al cuarto que busca vaciar los bolsillos de sus creyentes y forrarse mientras pueda. Mas el negocio con dioses y cielos no va muy bien en estos tiempos de ciencia y cinismo, de colegios sin religión, de baja moral (católica),de gobiernos que no financian, de maricas plastas y de gente que quiere vivir alejada de tanta palabrería religiosa y que no guíen sus vidas. Si es que van a tener que restaurar el Infierno, o casi mejor la Inquisición. Recomiendo resucitar a Juan Pablo II, ponerle implantes de cyborg  y enviarle a atracar a mano armada en los cruces de caminos. El rosario, hermanos.
 
Fdo. El Espantapájaros.
 
NOTA: La cadencia de artículo semanal en vez de diario queda aprobada. Próxima actualización, el sábado.

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