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Archive for 25 mayo 2008

  Recuerdo muy bien la primera vez que vi Jurassic Park (1993), dirigida por Steven Spielberg. Aquel momento de la llegada en helicóptero a la Isla Nublar, con la impresionante y exultante música de John Williams; los dinosaurios, vivos, casi reales; las medidas de seguridad del parque… Y la premonitoria frase del matemático Ian Malcolm, que se me quedó grabada: "La vida se abre camino". En realidad, además del poder de la naturaleza, la película nos confirmaba el poder de la voluntad del hombre y el alcance de sus ilimitadas capacidades, aunque ocasionalmente la ambición recibe un castigo y la mejor y más puntera tecnología puede fallar, como en Westworld (escrita y dirigida por Michael Crichton en 1973), en cuyo cartel promocional aparecía una interesante sentencia: "Where nothing can possibly go worng!".

 
  Nuevamente tenemos la oportunidad de disfrutar del cine de Spielberg y de extraer enseñanzas de sus películas, en este caso de la cuarta entrega de Indiana Jones. El cine de los ochenta, o mejor dicho, los grandes mitos de los ochenta están regresando en forma de secuelas, la mayoría pasables. Sobre Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal no me pronunciaré, pues aún no la he podido ver. Tengo dos exámenes que hacer: de Derecho Civil (con Storch de Gracia y Asensio) y de Economía Política (con Raga Gil). Así que, hasta entonces, me aguantaré. Sí puedo decir, no obstante, que es una gran idea que los villanos sean comunistas. No sólo son los sucesores naturales de los nazis, sino que era costumbre de las películas americanas de los ochenta que el papel de malvado estuviese reservado a los comunistas.
 
  Si el cine español siguiera el ejemplo de genios como Spielberg, quizá algún día podría sobrevivir sin subvenciones. Comparen obras maestras y fuentes de sabiduría como las reseñadas con los éxitos patrios. Invito a todo el mundo a rechazar el cine español. De ordinario, sus películas son una bazofia, y lo peor de todo es que son una bazofia pretenciosa, lo que ya es intolerable. Por ejemplo, La soledad o delirios semejantes. El cine español es infumable, zafio y deprimente. Cambiaría todas sus películas por la menor de las de Spielberg o George Lucas. Saldríamos ganando todos.
 
Fdo. El Espantapájaros.

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  En este momento ya se puede hablar de crisis en el PP con propiedad. Porque se han caído muchas figuras importantes sin que sus sustitutos sean muy brillantes. Porque la guerra, más que de ideas, es de personas y ambiciones. Porque el horizonte no se ve nada claro. Y porque es posible un creciente descontento entre sus votantes. Así las cosas, hay que buscar a los causantes de la crisis. El primero se llama derrota electoral contra un tipo como Zapatero. Y el segundo, según algunos, responde al nombre de Mariano Rajoy. ¿Debería irse inmediatamente el entrañable, inconstante e indeciso gallego? Si les soy sincero, ahora mismo creo que no. Rajoy ha cometido una serie de torpezas tras la derrota que han ido enredando su situación, y eso es lo que critico, no entro en la desatada cuestión de los principios y valores.
 
  El PP debe proponer una política liberal, de defensa de España y de la Constitución, y especialmente lograr una mejor comunicación con la ciudadanía y llevar a cabo una oposición real y clara ante el Gobierno; lo que no puede ser es que, a estas alturas, se reclame a Mayor Oreja como líder del partido, o lo que es lo mismo, que todo se reduzca a un debate de caras, de personalidades. ¿Es que nos hemos vuelto locos? Soy el primero que gusta de un líder político carismático y resuelto, como Sarkozy, siempre y cuando sea una opción viable y acordada por su partido. Todos tenemos nuestros cromos favoritos en la mano y estamos deseando enseñarlos, pero tal juego, seguramente, no es lo mejor para nuestros verdaderos intereses políticos. Centrémonos en Zapatero, que es quien gobierna y legisla. El PP ya se curará con el tiempo.
 
  En mi muy humilde opinión, Rajoy, si no hubiese sido tan torpe, tan errático, tendría que haber sido transparente desde el principio. Aparte, no niego que sus consejeros sean nefastos: Arriola y, ahora, el invertido de Lasalle. Puestos a pedir, lo ideal sería que organizara con orden y concierto su sucesión, surgiendo un nuevo líder y candidato como Aznar lo fue en su día. Ahí secundo la posición de Jesús Cacho, que pide alguien novedoso, joven, serio, culto y limpio de polvo y paja. Sólo entonces empezaría la reconquista y el camino a La Moncloa.
 
Fdo. El Espantapájaros.

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  En los últimos tiempos, Ignacio Escolar está rebasando con creces sus límites de sectarismo, ignorancia y mala fe, que ya estaban en niveles críticos, con motivo de la victoria de Zapatero y las dificultades internas del PP. Siendo la intención ocultar a toda costa la alarmante inactividad de la cabeza del Gobierno, Zapatero, el paniaguado director de Público, el primer diario gratuito que se vende (caricatura de periódico, dicho sea de paso, pero eso es otra historia), se está esmerando en sus breves escritos, en los que manifiesta sus arraigadas y testarudas obsesiones con la Iglesia y los obispos, tan propias de nuestros progresistas, y da rienda suelta a su ferocidad con absoluto desconocimiento de la realidad social y jurídica de España.

  Respeto a católicos y a no católicos, a la gente que no es religiosa. Y, a mi entender, es positiva la crítica a la Iglesia, si se hace de forma razonable y, sobre todo, con argumentos. De lo contrario, semejante institución se quedaría muy dormida. Pero cuando se ataca por atacar, desde las entrañas, y encima sin fundamento alguno, sin conocimientos ni datos, predominando el puro resentimiento, entonces se impone la defensa de la Iglesia. Y Escolar, inculto, simple y casi irracional, pone todo su odio en atacar a la Iglesia.

  En uno de tantos artículos de su blog (fechado el 10 de mayo) en los que tan sólo esboza la jugada, dejando a sus acólitos de los comentarios el resto, Escolar se hacía eco de la propuesta de la Vicepresidenta de "avanzar en la laicidad del Estado" y, en un rapto de originalidad y oportunidad, las dos a la vez, se permitía proponer una especie de puntos de exigencia que él denomina, con elaborado humor inteligente, Decálogo para un Estado laico. Por supuesto, el joven director lleva a cabo esta labor de zapa sin siquiera haberse leído el artículo 16 de la Constitución (libertad religiosa, aconfesionalidad del Estado y cooperación de los poderes públicos con la Iglesia Católica y demás confesiones religiosas), los Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede de 1979 y la Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Religiosa. Y así, con una mano delante y otra detrás, careciendo de base alguna, su único fin es golpear a los católicos, a la Iglesia (porque nada dice de musulmanes, por ejemplo; su esperpéntico decálogo se refiere sólo a la Iglesia), recortar las libertades y soltar necedades que revelan que estamos ante un gárrulo sofista.

  Por consiguiente, es hora de desmontar tanta patraña y tanta bobada. Analicemos punto por punto el decálogo:

  I. Educarás en igualdad. Escolar, dejando entrever una verdad revelada, no aclara si educar en igualdad equivale a educar en igualdad de condiciones o a qué exactamente. Opino que este primer mandamiento no tiene contenido alguno. Como mucho, es una declaración bienintencionada pero innecesaria.

  II. No sermonearás fuera del púlpito. Aquí Escolar se decanta por la mordaza, es decir, por limitar la libertad de expresión reconocida constitucionalmente y fundamental en un Estado democrático. No son sermones, no son manipulaciones, es poder hablar y opinar con libertad. Si eres cura, según Escolar, no puedes hacerlo fuera de tu iglesia. ¿Debería Cebrián no dar su opinión fuera de las páginas de El País?

  III. No impondrás tus símbolos al Estado. ¿Qué símbolos, Escolar? De nuevo, aparece la ignorancia, profunda y atrevida. Supuestamente, este mandamiento debe de estar relacionado con crucifijos y elementos similares, pero, como ya han explicado expertos como el profesor Santiago Cañamares, dichos símbolos trascienden su significación religiosa y se unen a la tradición secular del país, son parte de su tradición, de su acervo cultural (véase su obra Libertad religiosa, simbología y laicidad del Estado, Aranzadi, 2005). Pero Escolar no sabe nada de esto. No sabe que el Tribunal Supremo, "en sentencia de junio de 1990, estableció que símbolos propios de la religión católica pueden seguir conservándose, no sólo en escudos institucionales, como pueden ser los de las universidades, sino también en los de ciertas comunidades autónomas, como la del Principado de Asturias. Para el Supremo, en fin, esto no puede interpretarse como una derivación necesaria de motivaciones religiosas, sino como tradiciones que progresivamente han sufrido un proceso de erosión ‘secular’", tal y como expone Cañamares en un artículo. Sin embargo, hay que ser comprensivos: entiendo que Escolar preferirá apoyarse en lo que sostengan el Gran Wyoming, Gabilondo y Antonio Gala, el hombre juramentado a impedir que la Iglesia "arrime el ascua a su sardina".

  IV. No mezclarás la gloria terrenal y celestial. La sabiduría de Escolar reluce y destaca por encima de todo. Gloria terrenal. Gloria celestial. No mezclar. ¿Qué querrá contarnos? ¿Cuál es la receta mágica? ¿Acaso también ignora que, para los católicos, tiene importancia tanto la primera como la segunda? En todo caso, necesito supuestos, hechos, que acrediten esa mezcla, para él digna de rechazo, en nuestros días. Señores católicos, ustedes, si son felices, mejor se lo callan, viene a decir el docto Escolar.

  V. No acapararás las fiestas del calendario.

Gran memez. Propongo a todos los españoles no celebrar la Navidad, no celebrar Semana Santa, y que haya que trabajar en esas fechas, por mandato del famoso Estado laico; y a Escolar, en particular, le invito a que trabaje en domingo (y no vale escribir cuatro líneas en la bitácora y colgar una foto para contar qué malos son Bush y Aznar), pues no sé de dónde piensa que viene la festividad dominical. Otra vez estamos contemplando un origen religioso que acaba enraizándose en lo civil: la tesis de Cañamares, antes apuntada. Y es que no se puede comprender al docto Escolar: no quiere fiestas religiosas, pero tampoco civiles, a tenor de su enfado por las celebraciones del 2 de mayo en Madrid.

  VI. No invadirás instituciones públicas. No veo tal invasión, sencillamente. Lo que se produce es el fenómeno contrario. Encontré a muchos políticos y hombres de Estado en el funeral de Calvo-Sotelo en la Catedral de la Almudena, y Zapatero estuvo hablando con el Nuncio del Vaticano en la Nunciatura. Por el contrario, no hay ningún obispo en La Moncloa o al frente de un Ministerio. Y, por otra parte, ninguna confesión posee carácter estatal. Que no tenemos una Iglesia establecida, Escolar. No insistas.

  VII. Cuidarás de tu propio patrimonio. Este precepto, en su redacción original, rezaba: "Entregarás tu patrimonio al Estado", en la mejor tradición comunista y, por ende, totalitaria, a la que parece adscribirse Escolar. Ante el ridículo y las críticas, y puesto que eso supone un robo a mano armada por el Estado (uno más), Escolar lo modificó para presentar a la sociedad una versión suavizada, pero igualmente absurda y contraproducente. Debe tener en su cabeza que el Estado se ocupa del cuidado y mantenimiento de cada iglesia de pueblo. Es lógico y deseable, en cualquier caso, que se conserven lo mejor posible las magníficas e históricas obras de arte que conserva la Iglesia y que a ella pertenecen, incluso edificios emblemáticos, como catedrales, etcétera, así como se cuidan y restauran otros. Quizá, al ser católicas, Escolar ansía en lo más íntimo de su ser que se hundan o desaparezcan. O que se quemen los conventos. Es lo que conlleva la envidia, el resentimiento, el odio, el miedo… Tendría que especificar sus propuestas para con tan importante patrimonio cultural español en un próximo artículo monográfico. Y también si, en ese sentido, estaría a favor del derrumbe de la Sagrada Familia de Barcelona, abandonada a su suerte por el Estado ante el avance del progreso propugnado por Zapatero mediante el AVE. Dado que estamos hablando de un monumento significativo para el nacionalismo catalán, tal vez en este punto el joven director se muestre ciertamente tolerante.

  VIII. Acatarás la ley de datos.

Escolar se estará refiriendo a la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, aprobada, por cierto, durante el primer mandato de Aznar. Nada que objetar, en principio, ya que hay que estar a lo que dice la ley, para lo bueno y lo malo. Y, por eso, a lo que establecen los mencionados Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede, según los cuales los archivos y registros de la Iglesia son inviolables (artículo I.6 del Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos). Este Acuerdo es en verdad un tratado internacional, y señala el artículo 96.1 de la Constitución que los "válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones sólo podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo con las normas generales del Derecho internacional". Esto es, los Acuerdos entre la Iglesia y el Estado no pueden ser incumplidos así como así, por las bravas, como pide Escolar con total desprecio y desconocimiento del Derecho. El Estado tendría que denunciarlos, con todo lo que eso supone. En fin, que Escolar no hable de lo que no sabe prácticamente nada. ¡Pobre hombre!, ni siquiera es capaz de leerse la ley a la que tan pretenciosamente alude, cuyo artículo 7.2 dice: "Sólo con el consentimiento expreso y por escrito del afectado podrán ser objeto de tratamiento los datos de carácter personal que revelen la ideología, afiliación sindical, religión y creencias. Se exceptúan los ficheros mantenidos por los partidos políticos, sindicatos, iglesias, confesiones o comunidades religiosas y asociaciones, fundaciones y otras entidades sin ánimo de lucro, cuya finalidad sea política, filosófica, religiosa o sindical, en cuanto a los datos relativos a sus asociados o miembros, sin perjuicio de que la cesión de dichos datos precisará siempre el previo consentimiento del afectado". Además, son muy pocos los apóstatas (que, de por sí, son pocos) que ejercitan el derecho a la cancelación de los datos que guarda la Iglesia Católica, relativos a bautizos.

  IX. No utilizarás los medios públicos. ¡Vaya, así que un obispo no puede subirse a un autobús o coger el metro, ni siquiera ser atendido por la Seguridad Social! ¿Qué son para Escolar los medios públicos? ¿Los medios de comunicación públicos? En ellos tienen cabida todos los españoles y debe prevalecer el interés general. Calma, Escolar, calma, que a ti te llevan de vez en cuando a 59 segundos y, aparte, en la segunda cadena pública no sólo emiten la misa dominical, también echan documentales sobre el Islam. Seguro que te agradan y relajan después de una dura semana de lucha contra los esbirros de Aznar y los obispos.

  X. Te autofinanciarás. Como parece que eso –según se previó en su día y a través de un complejo proceso por fases que Escolar no conocerá— ya está en marcha y va a funcionar, no hay que comentar mucho este último mandamiento laico. Estoy esperando a ver al docto director en La Sexta al lado del Gran Wyoming, Buenafuente y otras eminencias laicas solicitando al público, de forma imperativa, que, en lugar de marcar la casilla del IRPF para financiar a la Iglesia, se haga lo propio con la que beneficia a las ONG, es decir, a esas cuevas de los cuarenta ladrones. ¡Qué fe hay que tener, Escolar! ¡Qué fe! ¡Y sin saber de la misa la mitad!

  De todo este escrito se deduce como corolario que, una vez más, Escolar no pasa de la consigna fácil y la pancarta demagógica y falaz. Ni argumentos ni nada que se le parezca, sólo se aprecia su abismal ignorancia, porque se permite dejar caer su absurdo decálogo, lleno de errores, mentiras y estupideces, según hemos visto, con total desparpajo. Hasta se vanagloriará creyendo que así ayuda a la construcción de ese Estado laico que tanto nombra. Allá él y su fanatismo. Y, terminando ya, una pacífica recomendación cargada de talante: Escolar, hay muchos temas que pueden ser objeto de tus ligeros y banales escritos, pero, asimismo, hay otros que revisten una gran seriedad, trascendencia e importancia, y en estos temas, cuando no quieras ser blanco de justas burlas y de una refutación como la presente (porque se deben de estar riendo de ti y de tu decálogo hasta en La Moncloa), deberías tomarte con algo más de seriedad y rigor tu trabajo de propagandista y palmero a sueldo de Zapatero.

Fdo. El Espantapájaros.

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  El indecente Cándido Conde-Pumpido, Fiscal General del Estado, ha aparecido en el Congreso para hablar del cumplimiento de las leyes y de la firmeza contra los terroristas. Y eso que era él quien, anteriormente, pedía que se adaptara la Justicia a las necesidades políticas del Gobierno de turno. Cómo han cambiado algunos, excepto Bermejinski, que ahora achaca el caos en la Administración de Justicia al antiguo régimen franquista. ¿Y por qué no a los Reyes Católicos o a Felipe II? Junto con Zapatero y su "retraso histórico" en la educación van a terminar confundiendo a los progresistas: ellos ya tenían arraigada la idea de que todos los males pasados, presentes y futuros de España eran culpa de José María Aznar. Aunque tengo la impresión de que no les costará mucho añadir el franquismo a Aznar. En fin.
 
  Pero volvamos a Cándido. No mucha gente sabe realmente en qué consiste el cargo que desempeña este barbado hombre de feroz aspecto. Pues bien, el artículo 124.4 de la Constitución preceptúa que el Fiscal General del Estado será nombrado por el Rey, a propuesta del Gobierno, una vez oído el Consejo General del Poder Judicial. Es la cúspide de la jerarquía en que se organiza Ministerio Fiscal, cuyas funciones vienen recogidas en el artículo 124.1 de la Constitución (entre ellas, promover la acción de la Justicia en defensa de la legalidad y los derechos de los ciudadanos). Hay que decir que el Ministerio Fiscal no es un órgano jurisdiccional, sino cooperador con la Administración de Justicia. Aun así, debe observar el principio de imparcialidad, actuar con independencia. Es difícil pensar que Cándido sea capaz de cumplir eso.
 
  El que tenga interés en el tema, puede acudir a la Ley 50/1981, de 30 de diciembre, reguladora del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, en relación con el artículo 541.2 de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial (el Ministerio Fiscal "se regirá por le disponga su Estatuto Orgánico"), modificada en 2003. Resulta muy obvio que ningún Fiscal General del Estado va a poder sustraerse a la voluntad del Gobierno, de esa fatal dependencia. Pero es que el caso de Cándido es especialmente patético y negativo para la democracia.
 
Fdo. El Espantapájaros.

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  Las elecciones municipales en Inglaterra confirman la tendencia: los movimientos conservadores están en auge. Seamos claros, los laboristas encarnan una izquierda moderna y abierta, a diferencia de nuestro anticuado y casposo PSOE, pero sin el liderazgo de Tony Blair han perdido mucho, y Gordon Brown, por más voluntad que le ponga, es un hombre secundario, fantasmagórico y despistado. Por ello, no más tarde de 2010 es muy posible que sufra una derrota definitiva, con la consiguiente ascensión al poder de David Cameron. En Italia ya tenemos al incombustible Berlusconi. En Francia, al hiperactivo Sarkozy. En Alemania, a Merkel, caracterizada, según mi amigo Nicholas van Orton, por su "rigor y eficacia". Y en Estados Unidos, aunque la cosa no está tan clara, McCain tiene bastantes opciones de ganar.
 
  Hechas todas las salvedades acerca de los tories y su peculiar idiosincrasia, las derechas gobiernan en los grandes países de la Unión Europea. ¿Toda Europa está conquistada? No, un país de irreductibles sigue resistiendo y ¿avanza? con el paso cambiado. Obviamente, esto no debería traer consecuencias negativas en el ámbito de las relaciones exteriores ni ser malo de por sí. Pero, siendo alguien como Zapatero el que está en La Moncloa, cabe hacer una reflexión doble. Primero, en lo que se refiere a la oposición liberal y conservadora, es decir, al PP: ¿Son de verdad el partido de Merkel y Sarkozy? A continuación, esa reflexión ha de realizarla el conjunto de la ciudadanía: ¿Hasta qué punto se ha votado a Zapatero para que perdiese el PP, y no por razones más objetivas? Bien, ahí está todo el meollo de la cuestión.
 
  Estos cuatro años que vienen, el segundo mandato de Zapatero, van a ser tiempos duros, de crisis económica y creo que de cambios profundos. Observaremos cómo nuestro Presidente, con sus taras y deficiencias, afronta los diversos retos. Y esta vez ya no será excusa lo que hiciera o dejara de hacer en el PP en la anterior legislatura, porque la anterior legislatura fue del PSOE. Cada país ha elegido libremente y tiene lo que se merece. Sólo podemos desear que, dentro de cuatro años, se vote con responsabilidad, amplitud de miras y de forma racional.
 
Fdo. El Espantapájaros.

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